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Cuevas y Karst del Pagasarri

Pagasarri desde Malmasín

Este monte cercano a Bilbao, tiene unas connotaciones muy especiales para los habitantes de su entorno, que de siempre han encontrado en el una puerta de salida a la naturaleza que a veces se pueda intuir lejana por vivir en un entorno urbano, aunque sin estarlo realmente.

La formación geológica conocida como karst, de la que el monte Pagasarri es un clarísimo ejemplo, tiene su origen en la erosión de rocas calizas por el agua en unas determinadas condiciones ambientales que se han dado en este lugar. El agua al ir disolviendo el carbonato cálcico de la roca principalmente, (además de otros materiales) erosiona el terreno dando lugar a diversas formaciones karsticas.

Lapiaz de la cima del Pagasarri, con la ciudad de Bilbao al fondo

En este lugar  a simple vista se pueden apreciar dolinas, el lapiaz que abarca gran parte de la cumbre y esmerándose un poco mas en su búsqueda los accesos a un gran entramado de cuevas.

detalle del lapiaz

 

Valor medioambiental

Evidentemente la cercanía de grandes núcleos urbanos ha contribuidos a que la fauna salvaje haya ido desapareciendo, pero es bien cierto que por estar dentro de los límites de el macizo que rodea al monte Ganekogorta (998 m.), el monte Pagassari aún alberga una variada fauna como ardillas, jabalíes, corzos o zorros. También se pueden observar buitres, halcones peregrinos, cucos, petirrojos y algunos pequeños mamíferos como musarañas o comadrejas. En las zonas proximas a los arroyos hay anfibios y reptiles como tritones, ranas o salamandras.

Durante muchos años, la vegetación primitiva, especialmente los árboles, fue sustituida por otras especies (coníferas en su mayoría) de crecimiento rápido para su explotación comercial. Afortunadamente en nuestros días especialmente por iniciativa de grupos ecologistas se están recuperando las especies autóctonas (hayas, robles…), no en vano el origen del nombre Pagasarri está en directa relación con este aspecto. La etimologia de la palabra en euskera permite diferenciar dos términos: pagoa (haya) y sarri (zona de espesura arborea), que vendría a ser “lugar de un espeso bosque de hayas”.

Aún así, de aquellos bosques originales aún perduran significativos restos de encinar cantábrico, alisedas, robles, abedules, castaños, acebos y avellanos, distribuidos unos en los caminos, en el sotobosque o bordeando los cursos de aguas.

Pero de este valioso tesoro que incluso gran parte de el está dentro de los límites de la ciudad de Bilbao es inevitable destacar el gran valor que alberga un pequeño bosque cantábrico de ribera único, que situado a los pies de la montaña en un minúsculo y recondito valle, ha logrado mantener un valor en su habitat increíble para ser un entorno tan cercano a núcleo poblacional tan grande como Bilbao: el bosque de Bolintxu

El bosque de Bolintxu

En el bosque de Bolintxu, que toma su nombre del pequeño arroyo que lo cruza, no encontrarás ni pinos ni eucaliptus, por el contrario te verás rodeado de alisos, fresnos. avellanos y varios robles centenarios.

Incluso hay catalogada una especie de helecho paleotropical correspondiente a la Era Terciaria.

Algo tan común y quizás simple para la vista como un helecho,

nos está advirtiendo de que en esta pequeña porción de terreno, la naturaleza no ha sufrido graves alteraciones desde sus orígenes.

Lamentablemente en la actualidad corre un gran peligro. La inminente construcción de un viaducto de una autopista, que cruzará el valle sobre el bosque de lado a lado sea posiblemente la mayor amenaza a la que se enfrente este lugar para su supervivencia como tal desde sus orígenes.

Arroyo Bolintxu con la cascada de la antigua presa al fondo

                    

Entorno urbano actual

El monte Malmasín, como ya se hace referencia en un apartado anterior, está «perforado» por los túneles de una autopista.

Rodeado en la totalidad del perímetro de su base por carreteras y a sus piés los primigenios asentamientos humanos que se dieron en el pasado cuando los habitantes de estas tierras descendieron a las vegas y riberas de los ríos para dar paso a una nueva forma de vida, se han ido transformando hasta convertirse en núcleos urbanos de gran población.

Sobre los extensos valles que se vislumbran desde la cima del Malmasín en la novela «Elsueño de Akala», ahora se levantan las poblaciones de Arrigorriaga, Basauri, Bilbao…y otras muchas que se pierden en la lejanía.

A pesar de todo ello, desde la cima, no es dificil realizar un sencillo ejercicio de imaginación y borrar de nuestra mirada todos los grises y ocres de las construcciones e imaginar esta parte del mundo tal y como debió permanecer hasta hace poco mas de una o dos centurias.
De la privilegiada situación estratégica de la montaña, dan prueba visual las siguientes imágenes.
El entorno urbano de el «gran Bilbao» desde la cima del Malmasín hasta la costa.
Basauri en primer plano, tras la población, el cono de Malmasín

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